Un nuevo mundo en el sonido. Val del Omar

En 1942, Val del Omar escribe en Corporaci√≥n del Fonema Hisp√°nico un apartado que lleva por t√≠tulo ‚ÄúUn nuevo mundo en el sonido‚ÄĚ. En este apartado nos recuerda, con Marshall McLuhan, que nuestra cultura y memoria son preponderantemente visuales pero, con el fon√≥grafo y la radio, que pueden aportar el ‚Äúdocumento del sonido del mundo‚ÄĚ, podemos sortear el predominio de la representaci√≥n visual.

El sonido aporta otra configuración del mundo y, con ella, consideraciones distintas de lo experimentado a través del oído. El mundo que aporta el sonido supone, cuando menos, un desplazamiento respecto a una cultura y una memoria ancladas en el sentido de la visión, sea ésta física o metafísica. El mundo en el sonido es otro mundo, se forja en otro trato con lo mundano.

El nuevo mundo que palpita en el sonido colabora, para Val del Omar, en la ingente tarea de producir una ‚Äúneopercepci√≥n audiovisual‚ÄĚ en una sociedad, como la nuestra, denominada sociedad de masas. El trabajo con el sonido, aunque tambi√©n con la imagen, se une as√≠, para Val del Omar, con una tarea pedag√≥gica que debe contrarrestar y ofrecer otros valores al √°mbito del arte espectacular. Pero, ¬Ņqui√©n fue Val del Omar?

Este cinemista, como √©l mismo se autodenominaba, empez√≥ su trayectoria en 1932, trabajando en las Misiones Pedag√≥gicas que se fundaron pocas semanas despu√©s de la proclamaci√≥n de la Rep√ļblica. El objetivo, como es sabido, consist√≠a en hacer llegar la cultura ‚Äďen forma de bibliotecas, pinacotecas, obras f√≠lmicas y teatrales port√°tiles-, a los rec√≥nditos lugares donde todav√≠a no estaba presente. De este modo, se inicia su contacto con una realidad cotidiana que le desvela, por el contraste con lo vivido en las ciudades, el saber sin palabra que bulle en esos pueblos; la tradici√≥n frente a lo que ha sido creado para ser consumido desde lo espectacular. Se le impone entonces, una tarea pedag√≥gica que ya en esas fechas le abre preguntas como √©stas:

‚Äú¬ŅSe puede poner en marcha a cada uno en su camino?
¬ŅEs posible educar el instinto?
¬ŅSe puede uno comunicar con el ser humano por un conducto que escape a la revisi√≥n de la conciencia?‚ÄĚ 1

En una sociedad de masas en la que los grandes medios de difusi√≥n y comunicaci√≥n tienen por objeto la coacci√≥n, el artista ‚Äďpiensa Val del Omar-, tiene el deber de actuar para contrarrestar ese poder y, el sonido, precisamente porque descubre un mundo nuevo, tiene un papel fundamental.

En sus conversaciones con Manuel de Falla toma conciencia del car√°cter pl√°stico del sonido. Pl√°stico no s√≥lo porque es susceptible de ser moldeado, sino tambi√©n por su capacidad de formar y dar forma. Su inquietud pedag√≥gica y el inter√©s por lo sonoro le conducen, despu√©s de unos inicios en el cine, a la ac√ļstica y la radiodifusi√≥n. Junto a Vicente Escriv√° funda en 1940 Radio Mediterr√°neo en Valencia y en la misma ciudad, en 1939, realiza el primer circuito perif√≥nico de Espa√Īa que era, de hecho, el ‚ÄúCircuito de Propaganda Nacional en Levante‚ÄĚ. Este circuito consiste en una serie de emisiones radiof√≥nicas que se difunden en distintos puntos de la ciudad, como mercados o estaciones de transportes p√ļblicos. As√≠ surge, cuenta despu√©s, ‚Äúel nuevo negocio de ‚Äėh√°gase Vd. el dibujo ac√ļstico de su marca‚Äô.‚ÄĚ 2 De este trabajo, realizado para poder comer, seg√ļn sus palabras, se averg√ľenza posteriormente.

En 1942, se propone crear ‚Äúel documental ac√ļstico de acciones y sonidos concretos‚ÄĚ y, para ello, da vida a la Corporaci√≥n del Fonema Hisp√°nico. Surge de este modo la primera editora de fon√©tica en cintas fotoel√©ctricas que, como Javier Ortiz-Echag√ľe explica, era un servicio de registro y reproducci√≥n de programas radiof√≥nicos para el mundo hispanohablante.
Val del Omar est√° especialmente interesado en esta √©poca en el valor ac√ļstico de la palabra, en que la gente ‚Äúaprenda a leer con los o√≠dos y no con los ojos.‚ÄĚ El sonido, el fonema, en tanto es lo que desborda la escritura, es el centro de atenci√≥n. El sonido de la palabra es, para Val del Omar, lo que se escucha de modo inconsciente, pero que tiene un gran poder de influencia sobre el oyente.

El sonido tiene la capacidad de devolver al hombre a lo concreto:

‚Äú(‚Ķ) creo en los ruidos de la calle, creo que se pueden abrir los puentes de las melod√≠as, creo que frente a la gloriosa e insuperable construcci√≥n musical de ideas y sonidos abstractos de la Quinta sinfon√≠a, el documental ac√ļstico de acciones y sonidos concretos solo aguarda el numen capaz de concretar lo cotidiano, para elevarse en armon√≠a, hoy asimilable y popular y, por lo tanto, m√°s eficaz.‚ÄĚ 3

Si no fuera por la alusi√≥n a lo popular nos parecer√≠a que estamos escuchando a Pierre Schaeffer, creador de la m√ļsica concreta en 1948, junto con Pierre Henry. Pero esta referencia a la m√ļsica concreta, realizada en 1942, la toma Val del Omar, una vez m√°s, de Falla.

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1 Val del Omar J., ‚ÄúSentimiento de la pedagog√≠a kinest√©sica‚ÄĚ, Escritos de t√©cnica, po√©tica y m√≠stica, ed. de Javier Ortiz-Echag√ľe, Barcelona, ed. de la Central, en colaboraci√≥n con el Museo Nacional de Arte Reina Sof√≠a/Universidad de Navarra, 2010, p. 42.
2 Val del Omar J., ‚ÄúEl camino de la deformaci√≥n‚ÄĚ, Escritos de t√©cnica, po√©tica y m√≠stica, op. cit., p. 102.
3 Val del Omar J., ‚ÄúCorporaci√≥n del Fonema Hisp√°nico‚ÄĚ, Escritos de t√©cnica, po√©tica y m√≠stica, op. cit., p. 106.

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