Creación Radiofónica en España

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El presente artículo recoge referencias que arrancan de los años 40 hasta el momento presente, teniendo en cuenta que las etapas anteriores están ya cubiertas por el trabajo que el profesor Miguel Molina realiza dentro de esta publicación.

Desde los años 40 hasta los 80

Para comprender y valorar la situación que los autores españoles encuentran en la radio española al iniciarse la segunda mitad del siglo XX conviene recordar que, cuando la experimentación sonora -ligada a la tecnología electrónica de audio- se produce en la Europa de posguerra, con la creación del Club d’Essai en la radio francesa, del Estudio de Música Electrónica en la WDR de Colonia, o -algo más tarde- del Estudio de Fonología de la RAI en Milán, ello no tiene eco alguno en la radio estatal de una España aislada también respecto de esas influencias. Ni siquiera en los años 60, con la excusa del despegue económico y de una cierta necesidad de legitimación internacional del Régimen desde el escaparate de la cultura y el arte, RNE hace hueco a la experimentación sonora con tecnología electrónica. Hasta los años 80 no hay en nuestro país una verdadera conciencia -salvo honrosas excepciones-, de la existencia del arte radiofónico como un arte ligado a la experimentación dentro y para el medio, acaso por falta de sensibilidad de las instancias oportunas en la gestión, acaso también por escasez de demanda en esa dirección del lado de los autores. Tan sólo la presencia en el Prix Italia de obras relevantes, como We, de Luís de Pablo -presentada por la SER- o de Radio Stress, de Miguel Alonso o Jondo, de Francisco Guerrero -ambas producidas y presentadas por RNE- pueden tomarse entre las pocas luminarias en ese oscuro panorama. Y en los autores teatrales podemos encontrar unos pocos nombres, aunque algunos sean ciertamente ilustres. Lo que no quita para reconocer el destacado trabajo de adaptadores, guionistas, actores y equipos de realización en tantos y tantos radiodramas y adaptaciones dramáticas de grandes obras de nuestra literatura, honor que les cabe fundamentalmente a los cuadros de actores –desaparecidos ya en los 90- de Radio Madrid y de Radio Nacional (RNE). Desde luego, dentro de estas valoraciones se me va a permitir que no considere dentro del arte radiofónico que aquí nos ocupa – desde luego sí del oficio de radiofonista, lo que no es lo mismo- a los seriales que encandilaban a la audiencia española de los años 50. A ese tiempo y trabajos ha dedicado el prof. Pedro Barea un excelente volumen titulado “La estirpe de Sautier” que desde aquí recomendamos 1

Previamente a la corriente representada por el serial radiofónico, la radio española incorporó desde 1945, en el «Teatro Invisible» de RNE, la adaptación de «un amplio programa de obras puramente teatrales que, previamente modificadas y adaptadas al arte radiofónico, suplen la sensación visual con el efecto subrealista del oído, constituyendo un verdadero alarde de la técnica acústica, en función del relieve escénico radiofónico» 2 El mismo fenómeno tuvo lugar en Radio Madrid y Radio Barcelona. Hay que señalar, no obstante, que el drama radiofónico nunca convocó en España a los grandes escritores del momento, salvo excepciones que confirman la regla, como ya apuntábamos. Entre ellas, citamos el guión Las cintas magnéticas, del dramaturgo Alfonso Sastre, obra de la que, por otro lado, no conocemos ninguna realización radiofónica.