Greguería ondulada

Intérpretes | Players: Rafa Arnal (voz/voice) y Miguel Molina (radio a válvulas)

Observaciones | Observations:
Composición inspirada en la greguería ondulada nº 22 de la sección periodística ‘Greguerías onduladas’ de Ramón Gómez de la Serna, publicada en la revista radiofónica ‘Ondas’ hacia 1927.

Producción | Production: Laboratorio de Audio del Dpto. de Escultura (Facultad de BBAA-UPV), a partir de los sonidos extraídos de una vieja radio marca Telefunken Mod. U-1646-3D ‘Campanela 57′ perteneciente a la abuela de Pepa Altaver, que amablemente nos cedió.

Emisión radiofónica | Broadcasting: UPV Radio en el programa ‘Radio de las Vanguardias’ (Diciembre, 2004)

Exposición | Exhibition. ‘Del Mono Azul al Cuello Blanco’ (Lonja del Pescado, Alicante, 2003), -’Ruidos y susurros de las Vanguardias’ (UPV, Valencia 2004) y ”1ª Muestra de Arte Sonoro Español MASE’ (Palacio de Orive, Córdoba, 2006).

Versión concierto-performance: ‘Ruídos y susurros de las Vanguardias’ (Museo MuVIM, Valencia 2005)

Comentario Autor | Author Review:
Como ‘un sacerdote de la diosa Radio’, Ramón Gómez de la Serna tenía un micrófono enlazado con la emisora central de Unión Radio, donde -en la soledad y el silencio- emitía su ‘Parte del Día’ con aquello que eventualmente pasaba por su casa: una visita, las impresiones fugaces de una carta que le llegaba, lo que veía desde el balcón, lo recién presenciado o lo recién sucedido. Él se consideraba un ‘cronista de guardia’ y además el ‘poseedor de un micrófono privado en funciones universales’. En su casa había instalado su ‘Taller de Gueguerías’, donde algunas de estas gueguerías fueron dedicadas al propio medio radiofónico, como aquella que llamó ‘Gueguería Ondulada nº 22′ (escrita hacia 1927):
‘Muchas veces, en horas sin posibilidad [de emisiones], dejo abierto mi aparato para saber como respira electrónicamente el aire, como bulle su sistema nervioso’.

Like ‘a priest of the goddess Radio’, Ramón Gómez de la Serna had a microphone connected with the headquarters of Unión Radio, where he broadcasted ‘in solitude and silence- his ‘Daily Report’ with what finally ended up as his home: a visit, the fleeting impressions of a letter he had received, what could be seen from the balcony, what he had just witnessed or what had just happened. He regarded himself as a ‘chronicler on duty’ and also to be in possession of a ‘private microphone in universal functions’. He had installed at home his ‘Greguerías Workshop’, some of his greguerías [a literary invention which he described as ‘humour plus metaphor’. The word was accepted by the dictionary of the Academy] were dedicated to the radio itself, like one he called ‘Undulated Gregueria number 22′ (c. 1927):
‘Very often, at times when broadcasting is not possible, I leave my device open to find out how it electronically breathes air, how its nervous system simmers and seethes’.